El alma de las personas se puede aplicar el ejemplo de un ejemplo que aparece en los escritos antiguos del budismo, como indica el titulo, “El mono en una habitación de 6 ventanas”.
Es un ejemplo muy sencillo, al meter a un mono en una habitación con 6 ventanas, al ser un animal inquieto irá de una ventana a otra sacando la cabeza curioseando.
Repitiendo sin cesar esta acción una y otra vez con todas las ventanas.
Seguro que todo el mundo se pueda imaginar esta escena.
El ejemplo es que el alma humana se asemeja al mono de la habitación, las 6 ventanas equivalen a los sentidos de las personas, vista, oido, olfato, gusto, tacto y la voluntad.
A no ser que pueda mantener una paz interior muy serena, las personas se saldria por una de estas ventanas.
Existe otro ejemplo con los monos, el mono al desplazar entre las ramas de los árboles, salta de una rama a otra cogiendo una rama primero y luego otra, así sucesivamente.
¿En que se asemeja esto a las personas? El alma humana no se puede quedar fijo en un sitio, sino es cambiante.
Cambia de una cosa a otra de forma inestable.
Estos ejemplos son de escritos antiguos, en la actualidad que existe una sobrecarga de información donde nos bombardea constantemente con todo lo que nos produce deseos la inquietud en nuestro interior es mayor.
Hoy en día muchos al pasar un coche deportivo lo quedamos mirando, escaparates de las tiendas, musica de todo tipo que nos llega al oido, son deseos que nos llama la atención.
Es, precisamente el estado en que se encuentra el mono en la habitación con 6 ventanas.
Estos ejemplos son para señalar el hecho en si que cuando las personas es atrapado por uno de estos deseos, se convierte en el “Mono”, o sea, deja de ser personas y se convierte en un animal de instinto.














