No quiero que interfieras en mi vida.
Pregunta: “Soy libre de ser infeliz, por lo que no deseo que nadie se interfiera”.
Respuesta: Haciendo uso de entendimiento y comprensión por parte del que pregunta y respondemos “Ser feliz o infeliz es la elección de cada uno, hay que dejar que cada uno elija su camino, por lo que yo no voy a interferir en ello” es posible que nos tachen de egoistas.
Esta respuesta solo se podría responder aquellos que estén satisfechos de alguna manera con su vida actual, si realmente estuvieramos sumido en una profunda tristeza, depresión o agonía, esta respuesta sin duda será cruel.
Si por el contrario si estuvieramos con una gran depresión o agonía y pudieramos decir la misma respuesta, quien viera desde fuera posiblemente piense que estamos solo “haciendonos los duros”.
No interferir en las vidas ajenas o rechazar a que interfieran en nuestras vidas propias, ¿sería normal para una persona humana?
Dejando a un lado si hay que intervenir o no para la felicidad o infelicidad, la manera de existir de forma egocentrica mina la sociedad y las almas de las personas convirtiendo en desiertos las relaciones personales de nuestro alrededor.
Dentro del budismo existe una forma de pensar que se denomina teoría del “Engi” (principio de la relación), explico con un ejemplo: En un lugar hay una manzana, la existencia de la por mucho que aportemos emociones (tristeza, amor, indiferencia, etc) hacia la manzana, la existencia de la manzana es inamovible.
Sin embargo, si lo viese un pintor convertirá la existencia de la manzana en una pintura, de igual modo si lo viese una persona hambrienta le es una comida.
Sucede lo mismo con las existencias de las personas infelices, la infelicidad está ahí aun que nos riamos, nos enfademos o nos compadezcamos, la infelicidad no desaparece.
De igual manera, si viese a esa persona infeliz una persona compasiva, sería una persona necesitada de ayuda, por el contrario si lo viera una persona egocentrica, le haría gracia.
Nosotros las personas disponemos de la compasión de forma instintiva, pero al adoptar actitudes de unas personas duras estamos reprimiendo este sentimiento instintivo de forma voluntaria.
El ego que emana nuestro cuerpo nos destruye a nosotros mismos y intoxica al resto.
Por ser egocentrico y pensar unicamente para si mismos, olvidamos la felicidad/infelicidad para las personas, esto demuestra lo estrecho que puede ser una persona.
Seguidamente interpretemos como “Quiero que me dejen tranquilo, no quiero interferir en nada”, esto esta intentando ser indiferente, escudando en su castillo interior, pero difícilmente pueda defenderlo pues no daría más de si para poder defenderlo.
Ante el gran problema de la infelicidad, aun que este problema es muy importante para las personas, si esta escudandose en que no quiere interferir o en que no quiere que interfieran en su vida, no podrá optar crecimiento como persona ni podrá recibir de los de más personas el calor humano ni encontrar felicidad para poder vivir.












