Es la consecuencia o el resultado de tus actos.
Ultimamente he recordado este refrán popular japonés, “El oxido que ha producido tu cuerpo”.
A raíz de unos hechos que me llevo a pensar en ello.
No es nada grave, pero en la vida cotidiana te vas dando cuenta de que tienes que realizar ciertas tareas, aun que no se requiere mucho tiempo ni aun menos un esfuerzo considerable, la dejadez o la vagueza hace que no hagas un acto muy sencillo.
Quizás porque son tareas tan simples y sencillas que puede llevar a pensar que no es necesario realizar dichas tareas o aun no es necesario realizarlas.
Es curioso que, aun sabiendo que uno tiene la obligación o la necesidad de realizar una tarea, muchas veces cuesta arrancar a hacerlo.
Este refrán japonés se debe a la espada japonesa, el alma del samurai.
El menos preciar el mantenimiento del acero produce oxido, una tarea tan sencilla como la limpieza si carece de ella, el acero se oxida.











